Yo esperaba una respuesta, y tu tan solo tenias montones de preguntas,
con enormes interrogaciones colgando frágiles encima de tu ser,
¿de verdad habíamos llegado hasta este punto sin una sola afirmación decente?
Puede ser que la vida nos deparase algo escondido tras la cortina,
envuelto en papel de regalo, puede que frio, pero firme,
como arena de playa mojada por la lluvia de invierno.
Eterno como un recuerdo intermitente, como un instante congelado,
como ese espacio de tiempo maravilloso que nos aguarda el futuro incierto,
como un secreto guardado a fuego dentro de tu fina piel.
Y puede ser que alguna vez, quizá soñase contigo, antes de conocernos,
antes de que toda la ciudad ardiese en llamas tras el paso de los bombarderos,
antes de que todos esos castillos de cristal volasen convertidos en polvo.
Tu finalmente marchaste,
yo continué en mi acogedora charca, con mi barquito de papel, y pequeños
nenúfares a punto de estallar en flor, con mis cervezas interminables
y largas noches de bolígrafo, papel y teclado envuelto en humo.
Sin darme cuenta, mi huida, se convirtió en nuestro encuentro,
y la noche nos engulló como engulle a las sombras,
sin compasión, con esa danza paulatina de este a oeste,
cruzando dos vidas paralelas deseando deslizarse.
Ella era la menor de tres hermanas, la mas bella,
con un cuerpo fiero y serpentino, el cabello negro,
medio india, su rostro en ocasiones podía parecerfrío,
pero eso era porque todavía no lo había iluminado su sonrisa,
era llama viva, móvil y fluida, puro fuego tembloroso,
y para culminar esos dos impresionantes ojos a juego
que podían hablar solos.
¿Como dejar pasar la oportunidad que brindaba aquella noche
que se suponía que no iba a existir?
Y así fue, los astros empujaron nuestros cuerpos en una única dirección, hacia esa curva, haciendo que una huida premeditada me encerrase entre sus labios,
la más dulce de las sorpresas.
....
- No hay manera de que me deje en paz, ¿ podrías ayudarme a quitármela de encima?
- No sé, quizás... podría besarte, ¿crees que podría funcionar?
El hielo del vaso se golpeaba entre
sí, mientras lo agitaba, provocando una tormenta de ginebra,
simulando el toque de arrebato de los
antiguos campanarios,
sincronizándose con el sonido de la partida de billar
que había comenzado,
de fondo sonaba “Two way street” de Kimbra,
levanté la mirada del vaso y tus ojos
no se habían separado ni un solo instante de mis labios,
esperando una respuesta, por aquella
época lo que mejor se me daba era dar respuestas
convincentes para oídos creyentes.
- Por supuesto que me gustas, eres más
bonita que un bronceado en Enero. ¿Qué hombre
no desearía tener entre sus manos un
ángel caído como tú?
- Entonces… ¿Bailamos?
- Lo siento, pero yo no bailo, no es
que no sepa, es que nunca he conseguido hacerlo bien.
- ¿Seguro que no? Mira, cualquier
chico de los que hay en la pista bailará conmigo.
- Adelante.
Levantaste esas preciosas piernas y te
abalanzaste sobre el primero que encontraste
cogiéndole de la mano, agitando el trasero como una jodida
posesa, pero sin dejar de mirarme
ni un solo segundo, intentando provocarme, créeme, lo hiciste y no lo
reconoceré nunca.
Me di media vuelta y continúe mi romance con el vaso,
al instante tenia tus pechos golpeando
contra mi espalda y tu voz susurrándome al oído.
- ¿No te habrá molestado? Tan solo era
una broma tonto, para ver si reaccionabas.
- ¿Para ver si reaccionaba? ¿Pretendes
meterme en problemas?
- No era esa mi intención, lo siento,
la única manera que tengo de saber si alguien está realmente
interesado en mí, es ver cómo le molesta
que otro hombre me ponga las manos encima.
- Sabes que lo que acabas de decir no
te deja en buen lugar a ti, ni a mí. ¿Verdad?
- Lo sé, y ahora sé que realmente te
intereso. Porque no puedes negar que te ha molestado.
Pagué los tragos, te cogí de la mano,
esa mano de finos dedos, suaves, demasiado suaves para el
carácter que te representa y te arrastré a un
bar detrás de otro, contándonos los secretos más oscuros de nuestra existencia, nos complacía saber que ninguno iba a
asustarse al oírlos, éramos adorables bestias consumidoras de personas con un enorme corazón deseando salir
de debajo del duro cuero que vestíamos por piel.
- Creo que deberíamos ir a casa, se
está haciendo tarde y las calles empiezan a cruzarse como serpientes.
- ¿Sueles utilizar siempre esa frase
para culminar?
- No quieres saberlo.
- ¿Y te funciona?
- No lo sé, dímelo tú.
Recogimos el coche del garaje, en esta
ciudad es imposible no pagar por aparcar,
pero tiene su encanto, el tiempo se congela allí dentro, es
el principio de muchas historias,
si esas paredes pudiesen hablar.Tus labios se abrieron, como pidiendo
el sabor de los míos,
y allí estábamos los dos, como si fuéramos dos adolescentes escondiéndose por
creer que
están haciendo algo malo. En realidad si lo estábamos haciendo,
pero, ¿como algo tan gratificante
podía ser malo?.
Cuando quisimos darnos cuenta estábamos desnudos sobre mi
cama,
tu gritabas, yo te observaba y
sonreía, y los vecinos deseaban que les sangraran los oídos
para no tener que escuchar algo tan
lascivo y que tanta envidia les provocaba. Cuando terminó
el espectáculo de baile, no apto para
cualquier público, encendiste un cigarrillo y jugaste
con tu dedo resbalando en el pecho por
el sudor, era algo hipnótico,
como una danza de agradecimiento a los dioses.
Y luego, luego lo único que pasó, es
que se hizo jodidamente de día.
Creíste todas las cosas que te escribió,
mezcladas, borrosas en pedazos de paginas
y sin pensarlo decidiste seguirle, con miedo,
con ese miedo que pensaste que desaparecería,
pero nunca se fue y te acompaño durante todo el tiempo,
día tras día.
Todos esos regalos brillantes,
como estrellas, que te prometía, no brillaron,
no, no lo hicieron como lo hacen esta noche,
como el cielo oscuro de esta noche en Akra Leuka,
no, no brillaron,
como tampoco lo hicieron los pedazos rotos
de rubí que año tras año iban cayendo contra el suelo.
Pero ese dulce olor a azahar,
el olor que trajiste impregnado en la nuca,
permanece en cada esquina de la habitación,
no creo que se marche nunca,
y no, no brillaron, aunque todavía no me atrevo
a decidir quien tuvo la culpa.
...
- Creo que me estás ocultando algo.
- Y si te dijera que la verdad, me haría parecer malo.
- Te diría que necesitas decirte la verdad para poder terminar esta canción.
...Y de repente me dijiste, "eres inteligente y encantador, pero con mucha mierda en esa bonita cabecita. Ah, y otra cosa, planteate sonreír mas a menudo, con esa sonrisa has conseguido ponerme un poco cachonda, hasta luego, ya nos vemos",
quizá debí darte las gracias por no haberte acostado esa noche conmigo,
hiciste darme cuenta de todas las cosas por las que tengo que borrar esta sensación de niño maltratado,
no hay motivos suficientes para creerlo,
por otra parte, no me culpes por haberlo intentado,
con esa mirada, cualquier terrateniente perdería su legado,
mendigo prudente, excombatiente, he dejado atrás las melodías, los cantos de sirena siguen atrayéndome,
pero no me verás detrás, insistente, perseguidor de ilusiones autocomplacientes...
Volvió a salir el sol, cayó la luna, y con ella, tu también caíste,
demostrando al mundo que la fuerza de los ideales,
por muy buenos y concienzudamente puros que puedan parecernos,
acaban siempre abatidos por instintos incontrolables...
Joder, que seria de nosotros si no pudiésemos escapar de la humanidad
para recordar que seguimos siendo unos simples, pero adorables animales...
Y otra vez domingo con su melodía asesina,
intensificando las dudas de melena oscura o amarilla,
otra vez esa trampilla abierta, otra reyerta,
que acrecienta mi sed de caricias, medicina,
melancolía pasajera, de fin de semana, empobrecida,
otra vez las palabras haciendo de las suyas,
ofreciéndome su compañía, deseando ser compartidas,
comprendidas por quien es culpable de su vida,
y no respiras, aspiras a ser reina del baile convertida,
ser princesa no te basta, lo dice tu carita de niña consentida,
pervertida juventud, pervertidos sentimientos, a mi medida,
vuelvo de nuevo a la cueva, aludes en el corazón cerrando la salida,
y en el suelo un felpudo con la palabra: "Bienvenida".
Estoy pensando y fumando,
esperando al viento para seguir despierto,
viviendo por corazonadas me miento,
reinvento otra vez mi vida,
otro intento fallido, otra bala perdida,
consumido como el humo del cigarrillo
con el que empece este absurdo escrito,
tirito de frió y aun así me desnudo,
para ti, para tu mundo, me quedo mudo,
quisiera gritar y no puedo,
porque alguien duerme y no quiere despertar,
porque apenas tengo ganas de sacar las fuerzas para hacerlo,
al fin y al cabo solo son pensamientos,
perdidos en el abismo de mi mismo,
haciendo el amor con mis neuronas,
cada día mas desgastadas por el veneno de este puerto,
que me ayuda a escapar de cuando en cuanto,
recuerdo, cavilo, persigo el pasado y me pierdo,
mejor sera continuar el camino ofrecido,
olvidar lo acontecido, concentrando suspiros,
aspiraciones tan sencillas y lejanas como muros carcelarios,
que a diario me lastimo dándome de cabezadas para derribarlos.
No se porque esta noche
viene de repente el reproche
de tu fantasma a mi mente
intermitente, insistente,
no se si me mientes, no me atormenten,
deje de ser de oro para ser bronce,
deje aquella época de los roces.
o quizá solo me abalance al cauce
con demasiado ímpetu sin tener
en cuenta los percances,
quizá sea la melodía de trance
que me brinda la soundtrack de amelie,
vine, bebí y no vencí, crecí,
si, en alguna ocasión creí en ti,
percibí tu elección por mi,
fue culpa de mi pasión.
Por creer en mi supremacía,
crecía y no creía, creía y no crecía,
en esta sociedad que con mas firmeza,
me despedía, seguía su curso,
su limpieza de gente como yo,
que ama su entereza,
que disfruta de la vida,
con sus asperezas, sin pereza,
despedazando pieza a pieza,
tus creencias, para hacerte pensar,
para demostrar que ni tu, ni yo,
somos gente de fiar, al filetear
los corazones, hay mas razones
por las que seguir, ser cabezones,
y tus pezones que no me dejan pensar,
me vuelvo a escapar,
lo siento esto no debía estar,
continuo, segundo paso,
¿ingenuo? Quizá, juzga tu,
quizá sea demasiado ambiguo,
me anulo y cuando cruzo la esquina
vuelvo a dejar abierto otro angulo,
¿te imaginas? Yo con este dolor de anginas
y gritando con los dedos
en cada teclado, anclado en mi agonía,
dulce medicina, o droga,
no juzgare yo, no quiero togas,
ni ahogarme en aguas benditas,
bendita sea la hora
de dormir y dejar pasar las horas,
ahora me imitas, te limitas,
no te lo aconsejo, no,
porque miles de termitas,
deshacen mi dolce vita,
igual por mi torpeza,
por caer de tan inocente
de cabeza en la marmita,
y me atormenta, revienta,
como herida abierta, la pócima,
que nunca mas pude probar
y me impulso a robarte esa sonrisa,
que me devuelve a la ermita,
de donde nunca debí salir,
satánica infamia la que nos toco vivir,
y tu ahí, sentada en tu sillón,
señalándome a mi...
Debuto cada día como policía corrupto
de la psique, no te importa que me implique,
que replique, que te explique mi cruzada,
que critique tu empanada, tu papada alimentada
de estampidas de cobardes, tus alardes de grandeza,
la limpieza de tus dientes y te mientes.
No me tientes mi teniente y te atormente
con mi mente atormentada.
Quizá reviente con la ayuda de mis hadas,
puñaladas... La colada ya esta hecha,
esta maltrecha, abre la brecha,
esta acabada en la trastienda, quien me entienda
que se esconda y pida ayuda a la inmundicia
de esta cala ya olvidada, esta calada amamantada
por la llama incandescente de mi oreja
en tu almohada estampada aun inconsciente de su hazaña,
entablillada en tu mañana ya calmada
que me araña avergonzada.
De nada sirve, sangre en tu vientre hierve,
mi teniente me tentaste ¿y ahora pides que te ayude?
Lo siento estoy de baja y las navajas bien guardadas,
¿que esperabas? Mira tus babas, ahora pareces tartaja,
cuando la verdad te ataca, no hay dinero ya en tu saca,
sin poder, ahora te achantas, ten mis chanclas desgastadas
yo descalzo me apañaba, mi camisa y mi almohada
para ti, eso me calma. Empieza tu cruzada...
Una de las costillas estaba fracturada,
quizá no fue una buena idea accionar
la manivela oxidada de aquella rueda.
Y allí, yacía tendido en el suelo
viendo pasar las horas, los colores de la contusión,
pasando del rojo hasta el siguiente
en la escala cromática, sucesivamente,
como si de un jodido test de orina se tratara,
como una de esas piedras de cristal de los sentimientos.
Las horas pasaban, y finalmente nadie apareció,
quedó tendido en aquella gruta que permanecía oculta a la vista de aquellos que carentes de fe no pudieron verla nunca.
Mentir con diplomacia, creer por ignorancia,
absurdo sistema potencial de todo emprendedor
en esta sociedad que desprende un gran hedor
a podrido, diluidos sentimientos, escondidos,
la sinceridad se paga con el abandono,
el destierro de su mundo perfecto, corrupto,
la ruta alternativa no existe como tal,
esta ya creada, bien moldeada y tu te lo tragas.
Escalas, caes otra vez en sus redes,
no puedes hacer nada, ¿no lo entiendes? ¿O si?
¿A que esperas? ¿A que yo te marque la senda?
No, yo no diré nada a tus hordas esclavas,
personas ancladas en esta farsa,
actuaciones forjadas por personajes de papel,
frágiles almas que siguen a la manada
y nada les ampara, solo la desidia
que intentaran tapar con una sonrisa,
cena copiosa y un buen cubata
dando forma al nudo perfecto de su corbata,
horca que les mantiene atados como ratas
hediondas de poder ficticio, precipitándose,
estrepitosamente al solsticio de su vida
corrupta, sin nada que llevarse a la tumba.
Frío recorre mi cuerpo,
mil lagrimas vuelan al viento
y en un ultimo intento
de subir al expreso
mi mente recuerda insistente;
olvida lo que fuiste,
olvida ya que huiste,
deja de hacer correr el tiempo,
estas muy excitado.
Para un momento, céntrate,
ya sabes que la carne podrida
especiada es mas agradecida,
lávate la cara, peínate,
vístete de una puta vez, perfúmate
y sal a comerte la calle.
...pero aquí no, aquí puedes estar tranquil@, aquí matamos al normal al primer síntoma.
Vivimos tiempos duros, tiempos de admiración al ingenio de lo absurdo,
por eso se formo esta organización, por eso solo unos pocos estamos a salvo
y quizá no por mucho tiempo, ¿no lo entiendes? Tenemos que mantenernos en movimiento,
no podemos dejar que la monotonía se apodere de nuestras vidas,
no podemos dejar que esa gente se apodere de nuestros medios de comunicación
y mucho menos caer en sus redes, ¡malditos zombies! Se están haciendo con todo,
y tu y yo, míranos, tenemos muchas mas ideas, tenemos en nuestro poder mucho mas
de lo que con su dinero puedan llegar a imaginar, pero tienes miedo, bueno,
tenemos miedo de mostrarlo abiertamente por si nos logran convencer
con sus lobotomias verbales mayoritarias, por eso esta organización, por eso
nuestra paciencia y el dialogo se han acabado, por eso debemos estar alerta,
por eso debemos cerrar la puerta, mas bien dejarla entornada,
empezar a exterminarlos sin compasión, al primer síntoma, contra su estomago,
porque carecen de corazón casi tanto como de pensamiento propio,
por eso su estomago es tan grande, porque los han atiborrado,
porque se han atiborrado de esa mierda que les venden cara, y en gran parte,
la culpa es suya también, por eso tenemos que mantenernos en movimiento,
apoyándonos con sus medios pero sin adoptarlos, sino adaptarlos,
por eso tenemos que seguir creyendo en nuestro arte, en nuestro pensamiento,
que aunque no sea mayoritario, aunque no sea seguido por grandes masas,
sabemos que así debe ser, porque si no habremos caído en esta batalla,
en esta guerra que ellos empezaron, pero que no terminaran, porque tu y yo,
si, tu, y yo, nos mantendremos firmes, ¿puedes prometérmelo?
No, mierda, no me lo prometas, ¡demuéstramelo!
(El sonido de las armas estalló en una dulce melodía, dejando paso al silencio,
al mas hermoso silencio, llenando sus mentes de tranquilidad e inspiración...)
Describo, descifro, desahogo divino,
fructuoso asesino autoindefinido,
¿cuanto duran los sueños? Cavilo,
peligroso trabajo el que desempeño,
extraño, agónico enfermizo, desquicio,
¿quien puede poner precio al desprecio?
desperdicio el tiempo,
escupo sobre todos los escritos,
no me tranquilizo,
esculpo púlpitos imaginarios a mis pies,
me alzo sobre vosotros descalzo,
pasión incontrolable,
cortes sangrantes derramándose
sobre rotos cristales en la cima,
y la base tambaleándose.
Frío, sudores. Calor, temblores.
¿Que importa que implores?
¿A quien le importa que tu llores?
El juicio está cerca y tu,
tu eres el cebo para la pesca,
donde quiera que se establezca, pero tu,
tu eres el cebo en los tiempos que acontecen,
¿donde quedó la multiplicación de los peces?
Arritmia caótica, adrenalina frenética,
excesiva por tu terrorífico miedo,
inconmensurable y yo esperando tu fin,
mas vale que empieces a correr ya
porque tienen hambre los que nos preceden,
aparecerán aunque no lo creas,
aparecerán aunque no lo quieras,
porque sea como sea, siempre aparecen.
La música me hace mejor persona,
no se como, pero consigue hacerlo,
supongo que mediante hipnosis,
me transporta a la infancia,
me alberga por un instante en el futuro,
gracias a todos esos autores
que hacen de mi vida un lugar mejor.
Rock, rap, jazz,
me disparan las balas que me dan alas.
Folclore, punk, hardcore,
golpeando con fuerza mi enérgico corazón.
Cuando tanto cuesta salir de este sucio rincón
ataca a mi alma embalsamada
que espera con paciencia su liberación.
Un poco de clásica rascando
de entre mis dientes palabras
que asustadas escalan por mi interior
hasta el eco craneal,
para dar a parar entre los dedos
acariciando el papel,
que manchado de tinta
me hace participe de una nueva melodía.
Y de repente va ese tío y se tira desde la estratosfera,
y pienso, que qué puede saber él del abismo
que tantas veces he sentido dentro de tus ojos al saltar al vació,
el vértigo centrifugo en mi estomago desde el ombligo,
del abrigo de un beso furtivo, de sentirme tímido,
de estar escondido, delatando mis miedos
con este temblor de piernas y manos ociosas,
y va otro tío y dice que el mundo se acaba antes de este domingo,
y digo yo, lo perdido por lo vivido...
Preguntas indiscretas, directas, sin promesas,
con esas miradas que me echas, sabuesas,
y toda la comida sin terminar encima de la mesa.
Miles de letras mezcladas sin sorpresa,
otra vez atrapado en un nuevo instante
por Henry Chinaski, apoderándose de mi mente.
Quisiera que lo supieras, quisiera contarte,
podría esperar, con polvo de estrellas rociarte,
pero siempre diré que no lo sabía, solo eso puedo decirte.
¡Nena, la cortina no te esconde de tus miedos!
Pero la vida no te sonríe cada viernes,
y mi manera de comprometerme fue darme a la fuga.
Todo lo que podríamos haber sido tu y yo, si no fuéramos tu y yo.
Cuando el rechazo se convirtió en sentido común,
en ese momento, fue cuando me pregunté
si un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido,
con un buen par de ojos de vidrio...
Llegó como si se tratara de un allanamiento,
como entra por la ventanilla del coche
sin avisar un soplo de viento,
(todo empezó de nuevo aquella noche).
Recuerdos de la cueva, golpeando,
con mis propios huesos mi piel arrancada
y sobre ella, las vísceras saltando
al ritmo de la música interpretada.
Aroma amargo, agridulzado, ensalzando
sentimientos que creíamos ya gastados
y descalzos continuamos caminando,
pasando por encima de los que aun siguen sentados.
Y Otoño llegó, como llega todos los años,
aunque éste, para mi, un poco más tarde de lo habitual.
Y pasa, pasará y una última noche de verano quedará,
con sus luces, con su calor, con ese olor a sudor y sal,
arena de playa esparcida por el suelo de casa.
Un puñado de sueños, esperanzas, y proposiciones
en el bolsillo de unas bermudas que se niegan
a ser guardadas en el armario, tachando días de un nuevo calendario.
Una nueva chaqueta colgada al hombro en el que te apoyabas,
la certeza de que no volverá a soportar tu cabeza,
que ahora, estará inmóvil con los ojos reflejando la llama
de una chimenea que reduce todos esos recuerdos a ceniza.
Ritual anual necesario como anillo al dedo anular,
otro año escolar, una nueva campaña laboral, y estrellas de mar
en tu pelo todavía enredado, que te acompañaran hasta el próximo verano,
alimentando la libertad perdida en alta mar a la deriva.