No se porque esta noche
viene de repente el reproche
de tu fantasma a mi mente
intermitente, insistente,
no se si me mientes, no me atormenten,
deje de ser de oro para ser bronce,
deje aquella época de los roces.
o quizá solo me abalance al cauce
con demasiado ímpetu sin tener
en cuenta los percances,
quizá sea la melodía de trance
que me brinda la soundtrack de amelie,
vine, bebí y no vencí, crecí,
si, en alguna ocasión creí en ti,
percibí tu elección por mi,
fue culpa de mi pasión.
Por creer en mi supremacía,
crecía y no creía, creía y no crecía,
en esta sociedad que con mas firmeza,
me despedía, seguía su curso,
su limpieza de gente como yo,
que ama su entereza,
que disfruta de la vida,
con sus asperezas, sin pereza,
despedazando pieza a pieza,
tus creencias, para hacerte pensar,
para demostrar que ni tu, ni yo,
somos gente de fiar, al filetear
los corazones, hay mas razones
por las que seguir, ser cabezones,
y tus pezones que no me dejan pensar,
me vuelvo a escapar,
lo siento esto no debía estar,
continuo, segundo paso,
¿ingenuo? Quizá, juzga tu,
quizá sea demasiado ambiguo,
me anulo y cuando cruzo la esquina
vuelvo a dejar abierto otro angulo,
¿te imaginas? Yo con este dolor de anginas
y gritando con los dedos
en cada teclado, anclado en mi agonía,
dulce medicina, o droga,
no juzgare yo, no quiero togas,
ni ahogarme en aguas benditas,
bendita sea la hora
de dormir y dejar pasar las horas,
ahora me imitas, te limitas,
no te lo aconsejo, no,
porque miles de termitas,
deshacen mi dolce vita,
igual por mi torpeza,
por caer de tan inocente
de cabeza en la marmita,
y me atormenta, revienta,
como herida abierta, la pócima,
que nunca mas pude probar
y me impulso a robarte esa sonrisa,
que me devuelve a la ermita,
de donde nunca debí salir,
satánica infamia la que nos toco vivir,
y tu ahí, sentada en tu sillón,
señalándome a mi...