sábado, 26 de enero de 2019

Ansiedad


Transmitiendo pensamientos,
regalando sentimientos
vuelvo a estar frente a ti,
y te miento,
creo que voy a perder los nervios.

No se si podré soportar
más esta presión,
esta maldita confusión general
que provoca mentira en mi verdad.

Sigo frente a ti mirándote,
observando ese gesto
de incredulidad por mi postura
ante tu realidad.

No puedo convencerte,
no es esa mi intención,
y es que tu no estas presente
en mi línea del tiempo.

Solo me queda la certeza
de no saber nada,
de no poder comprender
pasado, presente y futuro del ser.

Que debo hacer, que debo creer,
continúo mi camino sin más,
pero me encuentro contigo otra vez,
esa extraña sensación se apodera de mi alma.

Tu mirada me juzga
y no alcanzo a comprender
de que manera lo hace,
si hay algún enlace, quiero dejar de pensar.

Quiero dejar de crecer
en esta fuerza
que se apodera de mi ser, creo que ya lo sé ;
he vuelto a caer fuera del tiempo.

jueves, 24 de enero de 2019


Y pienso,
que qué puede saber él del abismo
que tantas veces he sentido
dentro de tus ojos al saltar al vacio,
el vértigo centrifugo en mi estomago
desde el ombligo,
del abrigo de un beso furtivo,
de sentirme tímido,
de estar escondido,
delatando mis miedos
con este temblor de piernas
y manos ociosas.

Y que hago yo con esto,
y que carajo voy a hacer yo con esto?

Pienso de nuevo,
sigo los pasos de tan sabio epicureo
con un poco de postureo
y leo en braile tu cuerpo,
entre tus labios paseo
hasta que acabo perdido
una vez más, de nuevo,
delatando mis miedos
con este temblor de piernas
y manos ociosas.

Y voy a seguir haciéndolo,
al carajo, voy a seguir haciéndolo.

domingo, 20 de enero de 2019


Que si soñaré contigo? Creo que estoy soñando cada vez que te miro.
Y suspiro, cavilo, rezo a los dioses en los que nunca he creído, y les pido,
que no sea mentira, que pueda sentir de tu boca en mi cuello tu tímido hálito.
Trocito de un tácito empeño paciente y dormido aplaudido por esos demonios
que nublan tu mente y la mía atormentan como agua bendita y bendito este lío,
relleno de dudas, preguntas que hacerte ansío, las cosas que no se pueden explicar,
que tan fácil te explico, si tu quisieras, si yo pudiera sentir en mi pecho tu abrigo,
si tanto me cuesta salir de ese abismo
que es tu mirada, cuando con esos ojos me miras y me conviertes en nada. Y despierto pensando en que estas a mi vera, sintiendo el latir de tu cora, al otro lado de la cama. Pero no todavía, pero no por ahora. Mantendré mi alma en calma. Hasta que  te bese de nuevo y me pierda olvidando el camino de vuelta a mis armas.



sábado, 5 de enero de 2019


Tu, y tu, también tu has vuelto a romper mi corazón de nuevo. Macabro juego en el que me elevo hasta que pierde mi ego.
Suspendo, suspendido cuando ya me han dado el aprobado. Acabado, en mi mismo ensimismado, cuando tan solo estaba empezando. 

Empecinado en seguir la senda que la patria ha marcado, altercado en mi mando. Nostalgia de un pasado que me niego a aceptar y no, no estoy preparado.

Comandos atacando en primera línea de fuego, advierten del peligro que corro desatando este nudo. Cocinando la receta rancia que marca este torcido mundo.
Mudo estaría mejor. Callado. Anclado en la tradición como un mulo. 

Y atestúo con una sonrisa siempre en mi rostro lo agradecido que me siento. Tras cada golpe del que erguido me levanté y no me derrumbó.

Marcando el rumbo a la deriva, que ordenado me guía al camino de la conciencia tranquila de mi mente suicida.
Bienvenida ácida a mi vida, torcida, ávida de esperanza dormida que después de todo sigue atraída por continuar la senda de la experiencia que queda impaciente por ser vivida.

Sin embargo me vuelvo contra mi, cada vez que se presenta una ocasión más de ser feliz.
Miedo golpea mi labio hinchado por el arrebato de tu pasión que me empeño en encarcelar. Y te alejo de mi contra mi voluntad. 

Oh, ten piedad de mi cancerbero, aguanta un poco más, que para mi están hechas las puertas del cielo. Celo que tengo verte, de verte y volverte a ver. 

Maldita sea la línea del tiempo que no se interpretar y quizá me arrepentiré. Y de nuevo me mentire para no atormentar más mi mente atormentada y lo complicado que se hace tener todavía tu aroma en mi almohada. 

Castigo divino por recorrer los renglones torcidos de dios, ser ese ángel caído, vendido y juzgado de por vida sin olvido ni perdón.