¡Nena, la cortina no te esconde de tus miedos!
Pero la vida no te sonríe cada viernes,
y mi manera de comprometerme fue darme a la fuga.
Todo lo que podríamos haber sido tu y yo, si no fuéramos tu y yo.
Cuando el rechazo se convirtió en sentido común,
en ese momento, fue cuando me pregunté
si un recuerdo es algo que se tiene o algo que se ha perdido,
con un buen par de ojos de vidrio...
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