lunes, 25 de febrero de 2013

Nenúfares


Yo esperaba una respuesta, y tu tan solo tenias montones de preguntas,
con enormes interrogaciones colgando frágiles encima de tu ser,
¿de verdad habíamos llegado hasta este punto sin una sola afirmación decente?

Puede ser que la vida nos deparase algo escondido tras la cortina,
envuelto en papel de regalo, puede que frio, pero firme,
como arena de playa mojada por la lluvia de invierno.

Eterno como un recuerdo intermitente, como un instante congelado,
como ese espacio de tiempo maravilloso que nos aguarda el futuro incierto,
como un secreto guardado a fuego dentro de tu fina piel.

Y puede ser que alguna vez, quizá soñase contigo, antes de conocernos,
antes de que toda la ciudad ardiese en llamas tras el paso de los bombarderos,
antes de que todos esos castillos de cristal volasen convertidos en polvo.

Tu finalmente marchaste,
yo continué en mi acogedora charca, con mi barquito de papel, y pequeños
nenúfares a punto de estallar en flor, con mis cervezas interminables
y largas noches de bolígrafo, papel y teclado envuelto en humo.

Aquí, la primavera ya había comenzado.




martes, 12 de febrero de 2013

Hacia esa curva


Sin darme cuenta, mi huida, se convirtió en nuestro encuentro,
y la noche nos engulló como engulle a las sombras,
sin compasión, con esa danza paulatina de este a oeste,
cruzando dos vidas paralelas deseando deslizarse.

Ella era la menor de tres hermanas, la mas bella,
con un cuerpo fiero y serpentino, el cabello negro,
medio india, su rostro en ocasiones podía parecer frío,
pero eso era porque todavía no lo había iluminado su sonrisa,
era llama viva, móvil y fluida, puro fuego tembloroso,
y para culminar esos dos impresionantes ojos a juego
que podían hablar solos.

¿Como dejar pasar la oportunidad que brindaba aquella noche
que se suponía que no iba a existir?

Y así fue, los astros empujaron nuestros cuerpos en una única dirección,
hacia esa curva, haciendo que una huida premeditada me encerrase entre sus labios,
la más dulce de las sorpresas.

....

- No hay manera de que me deje en paz, ¿ podrías ayudarme a quitármela de encima?

- No sé, quizás... podría besarte, ¿crees que podría funcionar?

- Seguro que funciona.





jueves, 7 de febrero de 2013

Toque de arrebato


El hielo del vaso se golpeaba entre sí, mientras lo agitaba, provocando una tormenta de ginebra,
simulando el toque de arrebato de los antiguos campanarios, 
sincronizándose con el sonido de la partida de billar que había comenzado, 
de fondo sonaba “Two way street” de Kimbra,
levanté la mirada del vaso y tus ojos no se habían separado ni un solo instante de mis labios,
esperando una respuesta, por aquella época lo que mejor se me daba era dar respuestas
convincentes para oídos creyentes.

- Por supuesto que me gustas, eres más bonita que un bronceado en Enero. ¿Qué hombre
no desearía tener entre sus manos un ángel caído como tú?
- Entonces… ¿Bailamos?
- Lo siento, pero yo no bailo, no es que no sepa, es que nunca he conseguido hacerlo bien.
- ¿Seguro que no? Mira, cualquier chico de los que hay en la pista bailará conmigo.
- Adelante.

Levantaste esas preciosas piernas y te abalanzaste sobre el primero que encontraste 
cogiéndole de la mano, agitando el trasero como una jodida posesa, pero sin dejar de mirarme 
ni un solo segundo, intentando provocarme, créeme, lo hiciste y no lo reconoceré nunca. 
Me di media vuelta y continúe mi romance con el vaso,
al instante tenia tus pechos golpeando contra mi espalda y tu voz susurrándome al oído.

- ¿No te habrá molestado? Tan solo era una broma tonto, para ver si reaccionabas.
- ¿Para ver si reaccionaba? ¿Pretendes meterme en problemas?
- No era esa mi intención, lo siento, la única manera que tengo de saber si alguien está realmente
interesado en mí, es ver cómo le molesta que otro hombre me ponga las manos encima.
- Sabes que lo que acabas de decir no te deja en buen lugar a ti, ni a mí. ¿Verdad?
- Lo sé, y ahora sé que realmente te intereso. Porque no puedes negar que te ha molestado.

Pagué los tragos, te cogí de la mano, esa mano de finos dedos, suaves, demasiado suaves para el 
carácter que te representa y te arrastré a un bar detrás de otro, contándonos los secretos más oscuros de nuestra existencia, nos complacía saber que ninguno iba a asustarse al oírlos, éramos adorables bestias consumidoras de personas con un enorme corazón deseando salir de debajo del duro cuero que vestíamos por piel.

- Creo que deberíamos ir a casa, se está haciendo tarde y las calles empiezan a cruzarse como serpientes.
- ¿Sueles utilizar siempre esa frase para culminar?
- No quieres saberlo.
- ¿Y te funciona?
- No lo sé, dímelo tú.

Recogimos el coche del garaje, en esta ciudad es imposible no pagar por aparcar, 
pero tiene su encanto, el tiempo se congela allí dentro, es el principio de muchas historias, 
si esas paredes pudiesen hablar.Tus labios se abrieron, como pidiendo el sabor de los míos, 
y allí estábamos los dos, como si fuéramos dos adolescentes escondiéndose por creer que 
están haciendo algo malo. En realidad si lo estábamos haciendo,
pero, ¿como algo tan gratificante podía ser malo?. 
Cuando quisimos darnos cuenta estábamos desnudos sobre mi cama,
tu gritabas, yo te observaba y sonreía, y los vecinos deseaban que les sangraran los oídos
para no tener que escuchar algo tan lascivo y que tanta envidia les provocaba. Cuando terminó
el espectáculo de baile, no apto para cualquier público, encendiste un cigarrillo y jugaste
con tu dedo resbalando en el pecho por el sudor, era algo hipnótico, 
como una danza de agradecimiento a los dioses.
Y luego, luego lo único que pasó, es que se hizo jodidamente de día.


martes, 5 de febrero de 2013

Truth


Creíste todas las cosas que te escribió,
mezcladas, borrosas en pedazos de paginas
y sin pensarlo decidiste seguirle, con miedo,
con ese miedo que pensaste que desaparecería,
pero nunca se fue y te acompaño durante todo el tiempo,
día tras día.
Todos esos regalos brillantes,
como estrellas, que te prometía, no brillaron,
no, no lo hicieron como lo hacen esta noche,
como el cielo oscuro de esta noche en Akra Leuka,
no, no brillaron,
como tampoco lo hicieron los pedazos rotos
de rubí que año tras año iban cayendo contra el suelo.
Pero ese dulce olor a azahar,
el olor que trajiste impregnado en la nuca,
permanece en cada esquina de la habitación,
no creo que se marche nunca,
y no, no brillaron, aunque todavía no me atrevo
a decidir quien tuvo la culpa.

...

- Creo que me estás ocultando algo.

- Y si te dijera que la verdad, me haría parecer malo.

- Te diría que necesitas decirte la verdad para poder terminar esta canción.



viernes, 1 de febrero de 2013

Luna de invierno


...Y de repente me dijiste, "eres inteligente y encantador, 
pero con mucha mierda en esa bonita cabecita. 
Ah, y otra cosa, planteate sonreír mas a menudo, 
con esa sonrisa has conseguido ponerme un poco cachonda, hasta luego, ya nos vemos",
quizá debí darte las gracias por no haberte acostado esa noche conmigo,
hiciste darme cuenta de todas las cosas por las que tengo que borrar esta sensación de niño maltratado,
no hay motivos suficientes para creerlo,
por otra parte, no me culpes por haberlo intentado,
con esa mirada, cualquier terrateniente perdería su legado,
mendigo prudente, excombatiente, he dejado atrás las melodías, los cantos de sirena siguen atrayéndome,
pero no me verás detrás, insistente, perseguidor de ilusiones autocomplacientes...

Volvió a salir el sol, cayó la luna, y con ella, tu también caíste,
demostrando al mundo que la fuerza de los ideales,
por muy buenos y concienzudamente puros que puedan parecernos,
acaban siempre abatidos por instintos incontrolables...

Joder, que seria de nosotros si no pudiésemos escapar de la humanidad
para recordar que seguimos siendo unos simples, pero adorables animales...