martes, 12 de febrero de 2013

Hacia esa curva


Sin darme cuenta, mi huida, se convirtió en nuestro encuentro,
y la noche nos engulló como engulle a las sombras,
sin compasión, con esa danza paulatina de este a oeste,
cruzando dos vidas paralelas deseando deslizarse.

Ella era la menor de tres hermanas, la mas bella,
con un cuerpo fiero y serpentino, el cabello negro,
medio india, su rostro en ocasiones podía parecer frío,
pero eso era porque todavía no lo había iluminado su sonrisa,
era llama viva, móvil y fluida, puro fuego tembloroso,
y para culminar esos dos impresionantes ojos a juego
que podían hablar solos.

¿Como dejar pasar la oportunidad que brindaba aquella noche
que se suponía que no iba a existir?

Y así fue, los astros empujaron nuestros cuerpos en una única dirección,
hacia esa curva, haciendo que una huida premeditada me encerrase entre sus labios,
la más dulce de las sorpresas.

....

- No hay manera de que me deje en paz, ¿ podrías ayudarme a quitármela de encima?

- No sé, quizás... podría besarte, ¿crees que podría funcionar?

- Seguro que funciona.





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